
No podía ser mejor el adjetivo calificativo, magnífico, extraordinario, sensacional... estos serían otros que se podrían aplicar.
Sin lugar a dudas la mañana del Viernes Santo brilló como hacia mucho tiempo no lo hacía, con el sol en lo alto sin ninguna nube, sin ningún riesgo y lo mejor con una temperatura ideal que hizo que no se pasases ni calor ni frío.
El Viernes Santo del estreno del nuevo paso ya pasó, con su carga de emotividad, con sus momentos sublimes y sobre todo con la alegría de haber podido vivirlo y sentirlo.
Nos gustaría significar la gran cantidad de personas que en casi todo el recorrido nos acompañaron, o estaban al paso del cortejo y a destacar sobremanera la multitud que nos esperaba en la capilla en la corredera y en la calle Real, donde era dificultoso transitar.
La nota negativa fueron las flores de la Virgen que no quisieron abrirse. A la "astro emelia" como se llamaba la flor que quisimos adornase este año el paso de la Santisima Virgen la asustó el sol de la mañana y apenas abrío sus pétalos blancos.
Quisieramos desde aqui expresar nuestro agradecimiento a quienes hicieron posible esta Estación de Penitencia, a nuestros sacerdotes, nazarenos, costaleros, a nuestra maravillosa banda de cornetas que brillaron a grandísima altura, a los tramos de niños cuyo comportamiento fue ejemplar, a la junta de gobierno y a todos nuestros hermanos.
Estamos esperando reportajes fotográficos para insertarlos en nuestra Web, así que rogamos vuestra colaboración.
De momento podés ver un amplio resumen aquí:
con nuestro agradecimiento a Eduardo Fernández.